Sobre la Serie Desaparecidas

Regina Silveira, 2004.

Mi primera imagen con carácter de 'invisibilidad' fue un caballete de pintura, que había extraído de un catálogo de materiales para artistas. La hice como dibujo lineal fuertemente "perspectivado" de composición estirada y anamórfica, con dimensiones ambientales y totalmente formada por líneas intermitentes. En esa 'desapariencia' de 1997, en que las líneas fueron ejecutadas en vinilo adhesivo para aplicar directamente en suelo y paredes, la interpretación de invisibilidad estaba garantizada por el código geométrico de líneas interrumpidas, que convencionalmente representan lo escondido, lo transparente o fantasmagórico. Quise crear una imagen-resumen, que sintetizara algunas reflexiones recurrentes sobre la representación y el rol de la pintura.

Desde aquello a la presente Desapariencia (Taller), montada en la Sala de Arte Publico Siqueiros (México DF), estuve explorando críticamente ese repertorio de imágenes de caballetes, muebles e instrumentos para estudios tradicionales de pintura. Usando la misma codificación de 'invisibilidad', compuse unas instalaciones con imágenes de estudios, que propuse como 'escenas' de visualidad construida con perspectivas radicales y distorsionadas; siempre ejecutadas con material adhesivo para que pudiesen, física y ópticamente, ser 'insertadas' en los espacios reales a que se destinaban. Todas esas 'desapariencias' fueron concebidas en planos múltiples, dispuestas sobre los pisos y paredes que efímeramente han ocupado. Esas escenas "perspectivadas" implican siempre una eventual recomposición óptica de la imagen original desde puntos de vista determinados. Sin embargo, lo más provocativo (creo) es el vértigo perceptivo resultante del conflicto que establecen con la experiencia de los espacios reales y las paradojas visuales que provocan, por cuestiones de escala y posición.

Desapariencia (Taller), mi más reciente investigación de ese paradigma de visualidades y propósitos, fue creada específicamente para "El Cubo", espacio construido en lo que había sido jardín de la casa del muralista David Alfaro Siqueiros. Con sus dimensiones agigantadas, ventanas junto al techo y paredes muy altas, la sala está contigua al que fue estudio de Siqueiros. En este contexto y con esas características, "El Cubo" supuso un soporte espacial irresistible para desarrollar los conceptos y dibujos implicados en esta 'desapariencia', la más expandida de la serie, con visualidad hiperbólica y desmedida. Los diversos caballetes y muebles componen una escena de taller colectivo, cuyos elementos son representados en escalas tan grandes que se vuelven casi arquitecturas y hacen que la totalidad de la escena sea inaprehensible desde puntos de vista fijos. Desapariencia (Taller) me ha permitido un diálogo productivo con las soluciones "perspectivadas" y de múltiples planos usadas por Siqueiros en sus pinturas murales (lo que él llamaba "poliangularidad"). Y manifestar, en términos visuales, mi sintonía con sus textos críticos sobre la pintura de caballete, que ya él encontraba inadecuada, tanto para las deseadas finalidades sociales del arte como para relacionarse con la arquitectura moderna, ya que deseaba, con postura visionaria, nuevos medios que uniesen la pintura y el cine.

Silveira, Regina "Sobre la Serie Desaparecidas". Revista "art.es",Madrid, nº 6-7 (nov.2004). pp.116-117.